sábado, 7 de junio de 2014

Cleopatra

Allá, entre el frío y el humo, se esconde mi excusa. Se prende fuego, se consume, nos enfrenta al fin. Yo alucino, aún sin haberlo tocado. Huimos y, sentados en el cemento, nos devoramos con preguntas. 
No hay cielo nocturno, ni sombras, ni intrusos. Tiemblo. Me paralizo. En mi mente te abrazo. Me acuerdo, me persigo. . . me divido en dos. 
Yo, que en la vida conocí la incertidumbre, vine a caer en este invierno. Y vos, que jamás miraste al pasado, quisiste quemar las distancias con esta plantita. 
Me doy cuenta que mi corazón es un tirano que, aunque yo lo niegue, nunca le dio una opinión al destino. 
Confieso:  es a conciencia que me instalo en este frío, mil veces mejor que aquél silencio sin piedad.
Me vestí de sonrisas en tu ausencia, me disfracé de superación y construí poco a poco mi personaje frívolo y vacío. Nunca lo comprendiste y por eso jamás lo perdonaste. No fue tu culpa, ni fue la mía, solo que hubiera sido mejor que hubiese llegado antes mi epifanía. Porque entre secretos y fantasmas, no hay lugar para una vida. 
Hubo frío, hubo niebla y solo los autos nos observan abandonar la realidad desde el autopista. 
Caminemos, por favor, caminemos mientras yo me callo. No me digas la verdad, porque en cada paso que nos acerca se esconde todo el dolor de lo humano

miércoles, 28 de mayo de 2014

Callada

Veo una escena macabra, veo un recuerdo inborrable, veo una marca eterna. 
Y eso es lo que pienso. Que era mi deber, que fue mi culpa, que era tu derecho. Silencio, solo eso pienso. Que si me callo no existió ni existirá. 
Una, otra, otra vez. Más fuerte, más adentro. Más sangre, más silencio. Mil susurros. Mil secretos. Esto es dolor, pero peor es vivir sin amor. 

miércoles, 21 de mayo de 2014

Amor 77

Y después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se peinan, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son.

De "Un tal Lucas", por Julio Cortázar. 

lunes, 19 de mayo de 2014

Ángel negro

Allá en el recuerdo se te quiebran los lazos. El pasado nunca va a dejar de perseguirte si no lo dejas alcanzarte. Y la inocencia que entonces perdiste te volvió al cuerpo el día que llegué. Pero las cicatrices en tu espalda y en tu alma te llenaron de paranoias, y ahí fue que tu espíritu quebró. Yo no pude sostener tus pesadillas, ni pelearme con tus realidades. 
Es una imagen desgarradora, y aún así, no es nada comparado con lo que hay en tu mente. La perversidad que nace, crece y se alimenta de aquellos castigos infundados, y que sé que algún día se pondrá en movimiento. Y entonces, cuando sea ya muy tarde, lejos de mi abrazo y de mi fé, vendrá el arrepentimiento de los terceros que tendrían que haber sido primeros. 
No lo rompas y no te engañes, que mi mirada compasiva siempre te perdona. 
No importa que no entiendas, que no olvides, sé que tu conciencia lleva mi nombre. 

domingo, 10 de noviembre de 2013

Y lo intente, realmente lo intente. Con la desilusión, con el odio, con la rabia a flor de piel. Llorando en un pasillo, con tiempos no correspondidos, le hice la cruz a nuestra historia. Lo había decidido, tras esas palabras vengativas. Era definitivo, necesario, abrumador y estúpido, todo eso a la vez. Necesitaba hundir cada recuerdo, y cuando me enfrente a ellos, no pude. Lo merecias, pero no pude. Al final, tu sonrisa pudo más. . . 

martes, 22 de octubre de 2013

-¿Por qué no iba a dolerme? 
-Porque fue tu decisión. 

Así empezó la conversación entre mi subconsciente y yo. 

-Hice lo que creí mejor. 
-Entonces, ¿por qué lloras? 
-Simplemente no puedo parar, me pasa cada vez que me pongo a pensar si estuve bien. 

Sí, hablo conmigo sobre esto. Porque a veces siento que no puedo hacerlo con nadie más. 

-¿Por qué? 
-No entenderían. 

Realmente creo que no lo harían. ¿Cómo explicarlo? 

-Todo el mundo pensó y sintió alguna vez como vos pensas y sentis ahora. 
-Tal vez, pero yo no soy todo el mundo. Por eso, a mis ojos, este dolor es especial, y no se compara con nada. Nadie lo entiende. 
-¿Como sabes? 
-Porque soy yo quien lo vive. 

Como verás, no termina con una gran revelación. Aunque no la necesito, las cosas que sé son suficientes para recordar, llorar y sonreír al mismo tiempo. 

sábado, 19 de octubre de 2013

El viento sopla y el sol brilla, y desde esta terraza veo como el mundo no se detuvo, tampoco los latidos de mi pobre, cansado y herido corazón. Los recuerdos me atacan, se vuelven balas y se me meten en el cuerpo de un sólo disparo, con cada uno aparece una lágrima, tal vez es por eso que no puedo dejar de llorar. Esta visión lo tiene todo: el recuerdo, el paso del tiempo, el amor y la despedida. Tal vez hice mal en volverla un recuerdo, siempre que lo veas, me vas a ver. Para mí, cada paso es un símbolo nuestro. Cada esquina que pisamos, cada beso que nos dimos, cada caricia hecha, cada sonrisa sin contener, cada chiste que hicimos, cada plan que pensamos, cada mirada que cruzamos, todo el camino que recorrimos de la mano. Yo no necesito una calle, un regalo o una canción para recordarte: estas en el aire que sólo yo respiro, te me pegas en cada suspiro y cuando derramo lágrimas sé que es porque vos, en algún lugar y de algún modo, haces lo mismo. Fuimos destino puro, y destino es lo que siempre seremos. Y si así tiene que ser, algún día, de la forma y en el momento menos esperados, nos vamos a chocar de casualidad. Por eso no me esperes, nunca me fui. Mientras tanto, mírame desde tu terraza que yo te veo con el alma.